RUTA nº 374 COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID - Zona 6 Distancia desde Madrid: 57 Kms.
Comunidad Autónoma de Madrid  OJOS DEL RIO MOROS
DONDE AL AGUA VE LA LUZ
Este curso serrano surge de sopetón, con gélidos borbotones, en lo alto de la garganta pinariega de El Espinar

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Cercedilla tiene acceso yendo por la carretera de A Coruña (A-6) y la antigua N-VI hasta Guadarrama, para desviarse a la salida de este pueblo a la derecha por la M-622. Hay trenes de Cercanías-Renfe (tel.: 902 24 0202). Unos metros más arriba de la estación de Cercedilla, nace la carretera de las Dehesas (M-966), que en poco más de tres kilómetros lleva hasta el aparcamiento de Majavilán, punto de partida de esta excursión
hay una fuente cerca del puerto de la Fuenfría y también puede cogerse agua en los propios Ojos del río Moros calzada romana y senderos; diversas señalizaciones
discurre a la sombra del pinar
el centro de información Valle de la Fuenfría (tel.: 91-852 2213) dispone de personal y material adecuado –planos, croquis, folletos...– para ayudarnos a realizar este itinerario. Está en el kilómetro 2 de la carretera de las Dehesas, uno antes de Majavilán
mapa 'Sierra de Guadarrama', a escala 1:50.000, de La Tienda Verde (Maudes, 23 y 38; tel.: 91-534 3257); en su defecto, hoja 18-20 (Cercedilla) del S.G.E. o la equivalente 508 del I.G.N.
para reservar para comer en Casa Cirilo –en las Dehesas, a escasos metros del inicio y final de esta excursión– y encargar un cochinillo o un cordero asados en horno de leña, llamar al tel.: 91-852 0241

Los ríos, como los hombres, nacen, crecen, corren, saltan y, en ocasiones, se salen de madre. Todos, hasta los más remolones y divagadores, tienen sus cursos, sus empleos y sus caudales, aunque éstos mengüen a veces en verano más de la cuenta. Corriente. Muchos son los tributarios. Pero incluso los principales, que no hacen sino recibir, lo pierden todo al morir. Visto lo visto, no es de extrañar que algunos ríos, en su parte alta, o cabecera, posean ojos.

Lo normal es que un río nazca de la unión de diversos manantiales y regatos. Mas hay el que surge de sopetón en un sitio concreto, borboteando a través de aberturas que se conocen como ojos. Esta acepción, que aparece ya en un texto castellano de 1280, resulta de una metáfora extendida no sólo por toda España –en catalán, 'ullals'; en gallego, 'ullós'–, sino por el mundo entero, en idiomas de las más varias familias, y se explica por ser el lugar donde el agua subterránea 've la luz'. Así es cómo ocurría en los famosos Ojos del Guadiana, hasta que se secaron hace 20 años. Así sigue sucediendo en los Ojos del río Moros, en la sierra de Guadarrama.

Los Ojos del río Moros se abren a 1.800 metros de altura en la vertiente occidental del collado Minguete, entre el cerro del mismo nombre y el Montón de Trigo. Allí, arropado por la fronda pinariega y sin más testigo que alguna vaca cerril, el recién nacido derrama sus primeras lágrimas a unos 6 grados de temperatura, que es lo habitual en los manaderos de la zona, no hay de qué preocuparse. Un paraje alto, solitario, boscoso y salpicado de aguas gélidas: ¿qué más se le puede pedir al mundo en un día de verano ?

El lugar accesible en coche más próximo a este nacimiento segoviano y, por tanto, el mejor para iniciar la marcha, es el aparcamiento de Majavilán, que está situado a una altitud de 1.380 metros en las Dehesas de Cercedilla, en el vecino valle madrileño de la Fuenfría. Desde aquí subiremos por la calzada romana hasta el puerto de la Fuenfría (1.796 metros; una hora y media de paseo), donde doblaremos a la izquierda para seguir, por lo más alto, una senda señalizada con marcas de pintura blanca y amarilla que en media hora más nos pondrá en la pelada cima del cerro Minguete (2.023 metros).

Mitad madrileño, mitad segoviano, este monte es el eje orográfico del que irradian los valles de la Fuenfría (al sureste), de Valsaín (al noreste) y del río Moros (al oeste), oficialmente conocido como garganta de El Espinar, por ser éste el municipio al que pertenece. Siendo muchas las cumbres que se divisan –Peñalara, la Bola del Mundo, Siete Picos...–, las que ahora nos interesan son las que se yerguen al norte: el picudo Montón de Trigo y la Mujer Muerta, pues ellas definen el colosal anfiteatro donde se estrena el río Moros.

Sin perder las señales, bajaremos en dos zancadas al collado Minguete (1.992 metros) y, rodeando el Montón de Trigo por la izquierda, nos plantaremos en el de Tirobarra (1.984 metros; dos horas y tres cuartos). Hacia la izquierda, casi en dirección contraria a la que seguíamos, se desvía aquí una senda marcada con hitos que desciende rauda hasta los Ojos del río Moros. Un gran mojón señala este oasis donde, tras tres horas y media de marcha, podemos saciarnos sin temor a la escurribanda intestinal, ya que el agua brota directamente de las asépticas entrañas de la montaña.

Una vez refrescados, continuaremos por la misma senda, que ahora discurre casi horizontal por la umbría del cerro Minguete y la Peña Bercial, hasta salir en otra hora al collado de Marichiva (1.753 metros). Por aquí pasa la pista forestal del Infante, la cual atravesaremos de claro para coger una vereda marcada con círculos rojos que desciende con fuerte pendiente al valle de la Fuenfría. A la media hora de bajar (cinco desde el inicio), tras varios zigzags, ésta se allana y cruza el arroyo de Majavilán, por cuya margen izquierda, ya sin señales, iremos a dar al punto de partida.

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