RUTA nº 357 COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID - Zona 6 Distancia desde Madrid: 57 Kms.
Comunidad Autónoma de Madrid  COLLADO DE GIBRALTAR
SUBIRSE AL MORO
Este pequeño puerto al pie de la Peñota pudo ser usado por los árabes para cruzar la sierra de Guadarrama en el año 712

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al puerto de Guadarrama o alto del León se va por la carretera de A Coruña (A-6) hasta Villalba y luego por la antigua N-VI. El camino a seguir sale en cuesta del mismo puerto, junto a una caseta y un viejo pluviómetro
en el collado del Arcipreste sendero GR-10. Marcado con trazos borrosos de pintura roja y blanca desde el puerto de Guadarrama hasta el collado del Gibraltar; el resto del itinerario discurre por un cortafuegos, una pista forestal y una senda señalizada hasta el collado del Arcipreste
la espectacular floración de los piornos serranos y los cambroños que tapizan estas cumbres y laderas hacen de la primavera una época idónea para efectuar esta ruta
Julio Vías es el autor de 'Memorias del Guadarrama' (Ediciones La Librería; Mayor, 80; tel.: 91-541 7170), una apasionante crónica de la sierra en la que se encontrará descrita con mayor detalle toda la historia relacionada con el collado de Gibraltar
mapa 'Sierra de Guadarrama', de La Tienda Verde (Maudes, 23 y 38; tel.: 91-534 3257) u hoja 18-20 (Cercedilla) del S.G.E. o la (508) del I.G.N.

Las viejas crónicas sobre la conquista sarracena de España cuentan que, en el año 93 de la Hégira y 712 de la era cristiana, las huestes de Tariq, que acababan de tomar Toledo, salieron hacia el norte en persecución de los nobles godos, que a su vez habían salido de naja, y atravesaron la sierra que hoy llamamos de Guadarrama, o simplemente de Madrid, por el paso de Fayy Tariq o Yebel Tariq.

Para algunos historiadores, ese paso sería el actual puerto de Somosierra, que es el más bajo de toda la cordillera (1.444 metros) y, por ende, el más expugnable, como lo demuestra el empeño que los propios moros pondrían luego en defenderlo, erigiendo en sus cercanías las atalayas de El Vellón, Venturada y Arrebatacapas. Pero otros investigadores, más duchos en toponimia serrana, apuntan al collado de Gibraltar, a cinco kilómetros al noreste del puerto de Guadarrama, y arguyen, con razón, que si el caudillo moro dio nombre al famoso peñón de Gibraltar (otro Yebel Tariq), también se lo daría a este portacho ubicado al pie de la Peñota (otra señora peña).

El Gibraltar serrano, hoy el único español, es un collado que cabalga solitario entre el valle del río Guadarrama (Madrid) y el del río Moros (Segovia), a bastante altura (1.698 metros) y sin camino bueno. Las razones por las que los invasores pudieron escoger este paso, habiendo cerca otros más bajos y andaderos, sólo Alá las sabe. Hay quien dice que lo eligieron para despistar. Pero es como decir que lo hicieron porque era más agradable la vista, pues ni los godos estaban para tender emboscadas, sino en plena desbandada, ni los moros para hacer turismo, sino picadillo a los godos.

Para hollar este curioso paso, subimos en coche al puerto de Guadarrama (1.511 metros) y nos echamos a andar a mano derecha por toda la cresta, pegados a la alambrada que marca la divisoria entre Madrid y Segovia, por su lado izquierdo. Tras rebasar las líneas eléctricas y los búnkers de la guerra civil que afean el cerro de la Sevillana (1.556 metros), seguimos culebreando arriba y abajo entre los pinos albares y los piornos que aroman el collado de la Sevillana (1.510 metros), un alto innominado de 1.532 metros y el collado del Arcipreste (1.511 metros), de cuyo bautismo e historia hablaremos más tarde, cuando de nuevo pasemos por él a la vuelta.

Una pendiente larga y pedregosa, la más exigente de la jornada, nos hace coronar sin aliento el cerro de Matalafuente (1.673 metros, una hora desde el inicio), al que siguen el collado del mismo nombre (1.645 metros) y la peña del Cuervo (1.706 metros), donde la alambrada es sustituida por una cerca de piedra y se ofrece una soberbia vista de la Peñota, cuya cresta granítica se eleva 250 metros por encima de la pequeña repisa herbosa del collado de Gibraltar. A éste llegamos, tras superar el collado y el cerro del Mostajo (1.647 y 1.717 metros), cuando se cumplen dos horas de marcha.

Ni moros ni cristianos. En el collado de Gibraltar, los únicos guerreros que asoman son los hercúleos pinos que han resistido el periódico asedio de las llamas. Y el único camino que lo atraviesa es un cortafuegos, abierto para atajar el incendio de 1992, que hoy nos sirve de guía para bajar por la empinada vertiente sur hasta salir a una pista forestal que corre a media ladera. Por ella avanzamos a la derecha largo rato sin ganar apenas altura, hasta que, tras pasar una barrera levadiza, nos desviamos por una senda señalizada para subir de nuevo al collado del Arcipreste. En total, cuatro horas.

En este lugar, una peña decorada con versos del 'Libro de buen amor' nos recuerda que su autor, el Arcipreste de Hita, pasó por aquí cerquita en 1329. Él usó el puerto de Tablada –actual collado de la Sevillana–, que antes se decía Valthome y, antes, Balat Humayd. No muy lejos, como hemos visto, anda Gibraltar. Y a media hora por la misma cresta, nos aguarda el puerto de Guadarrama, otro topónimo de claro origen. Al nombrarlos, mal que les pese a algunos, todos somos hijos de Tariq.

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