RUTA nº 065 COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID - Zona 6 Distancia desde Madrid: 60 Kms.
Comunidad Autónoma de Madrid  FUENTE DE LOS ACEBOS
NACIMIENTO DESCONOCIDO
El manadero mas bello y recóndito del río Guadarrama se esconde en la vertiginosa solana de Siete Picos

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a la colonia de Camorritos se va por la carretera de A Coruña (N-VI) hasta Guadarrama, desviándose por la M-622 hacia Cercedilla y siguiendo por la carreterilla que asciende junto a la vía del ferrocarril Cercedilla-Cotos. También se puede acceder al apeadero de Camorritos en tren de Cercanías, haciendo transbordo en Cercedilla (Renfe, tel.: 902 24 0202)
en la propia fuente de los Acebos
colonia de Camorritos
sólo recomendable en primavera, pues en invierno la nieve oculta los senderos y el resto del año el río Pradillo apenas lleva caudal
Domingo Pliego recomienda varios circuitos senderistas por Siete Picos pasando por la fuente de los Acebos en la guía '100 excursiones por la sierra de Madrid' (Ediciones La Librería), tomo I, itinerarios 9 y 10. También Manuel Rincón propone una ruta mixta montañero-ferroviaria por la solana de Siete Picos en 'Andar por la Sierra de Guadarrama' (Editorial La Tienda), itinerario 14
Domingo Pliego recomienda varios circuitos senderistas por Siete Picos pasando por la fuente de los Acebos en la guía '100 excursiones por la sierra de Madrid' (Ediciones La Librería), tomo I, itinerarios 9 y 10. También Manuel Rincón propone una ruta mixta montañero-ferroviaria por la solana de Siete Picos en 'Andar por la Sierra de Guadarrama' (Editorial La Tienda), itinerario 14

No hay un nacimiento que no sea un enigma, porque todo alumbramiento remite al arcano primordial del universo: ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? Y no digamos ya el nacimiento de un río. Mientras los geógrafos filosofan sobre si la primera fuente de un río es la más alta, la más alejada o la más caudalosa, las autoridades turísticas resuelven el caso de la madre del cordero hidrográfico instalando placas y monumentos en los manantiales que pillan más cerca de la carretera: así ocurre, verbigracia, en los supuestos nacimientos del Ebro, Tajo y Guadalquivir, donde la cuestión metafísica de los orígenes se ha reducido al absurdo del 'marketing'.

Ni placas ni monumentos se hallarán en los veneros del Guadarrama. Éste se origina, oficialmente, en la confluencia del río de la Venta, que nace en el puerto de la Fuenfría, con el de las Fuentes, que a su vez resulta de la unión del Navalmedio, cuyas aguas proceden del puerto de Navacerrada, con el Pradillo, que brota de la fuente de los Acebos en las escarpas casi verticales de Siete Picos. De modo que tiene tres fuentes equidistantes, a una altura similar –sobre los 1.700 metros– y sin una lápida que diga aquí, allá o acullá: “En esta fontana nace el río Guadarrama, hijo madrileño de la sierra así llamada”, o algún ripio aun peor por alejandrinos.

Si el río Guadarrama pudiera hablar –como el Tajo profético de fray Luis o el Nereo de Horacio–, renegaría de su nacimiento entre los bloques de apartamentos del puerto de Navacerrada y de su manadero en el valle de la Fuenfría, donde el ayuntamiento de Cercedilla ha sembrado últimamente tal cantidad de merenderos, paseos empedrados, señales de metal y empalizadas ornamentales, que cuesta distinguirlo del parque de la Arganzuela. Si pudiera hablar, pediría que se le recordase surgiendo en el cóncavo de Siete Picos, pues la larga mano de dicho consistorio aún no ha logrado atenuar la belleza salvaje de su cuna entre llambrias, soledades y acebos.

En busca de este idílico manantial, subiremos por la carretera de Cercedilla a la colonia de Camorritos para echarnos a caminar por la prolongación del asfalto: una ancha pista de tierra que corre cerca de la vía del tren Cercedilla-Cotos y que cruza ésta dos veces antes de extinguirse un par de kilómetros más adelante en un raso junto al río Pradillo. A partir de aquí se impone remontar el curso un poco a la diabla, aunque preferiblemente por la margen derecha, rastreando las borrosas trochas –apenas holladas por hacheros y vacas– que franquean la espesura de pinos albares, robles melojos y brezales desarrollados al arrimo de preciosas cascadas.

Tras una hora de trepa (o algo menos) junto al río, entroncaremos con la vereda de la Berceílla, una senda señalizada con trazos de pintura blanca y amarilla que, procedente de la pradera de Navarrulaque –a mano izquierda–, enfila hacia el puerto de Navacerrada –arriba, a la derecha– por el alto del Telégrafo. Siguiéndola en sentido ascendente, toparemos en cinco minutos el hontanar donde surge a chorro el Pradillo de las entrañas de la roca, arrebozado en helechos y rodeado por los viejos acebos que dan nombre a esta lejana fuente del Guadarrama. Por encima de esta fuente natural –repetimos: natural; que nadie espere hallar un caño, un pilón o una inscripción lapidaria– se alza la muralla de Siete Picos: 400 metros de granito pelado que, con sólo recorrerlos de arriba abajo con la mirada, cortan la respiración.

Una vez recuperado el aliento, volveremos sobre nuestros pasos para ir por la vereda de la Berceílla hasta Navarrulaque, a donde llegaremos transcurridas dos horas largas desde el inicio. Según se entra en la pradera más famosa de Madrid, después de la de San Isidro, sale a la izquierda la vereda de las Encinillas –señalizada con letrero metálico, para que no se desgaste, y con las marcas rojas y blancas del sendero GR-10–, que permite bajar a Camorritos en dos zancadas.

Silvia, el 07.05.2006 nos decía " ... hace unos días realicé la ruta nº 065 “Fuente de los Acebos”. Sólo quería comentaros que la verdad es que están bastante mal indicadas las veredas del recorrido (salvo la GR-10) y te desorientas fácilmente. Por otra parte, fue bastante complicado y duro remontar el río ya que había que ir saltando continuamente de una orilla a otra debido a que el terreno estaba fatal, encharcado, con muchísimos espinos, árboles caídos, etc. eso sin comentar lo empinada que es la subida; por ello, creo que deberíais aumentar la dificultad de esta ruta que ponéis como media pero más bien sería media-alta ". Queremos dejar constancia para general conocimiento de su opinión aún manteniéndonos en la nuestra. Suponemos que la estación del año, según su "rigor", puede dejar el terreno de una forma u otra que lo pueda hacer para unos mas fácil, para otros mas difícil y para muchos normal (hablamos de plena naturaleza), sin que ello suponga una elevación real de su nivel de dificultad ponderado. Por ello aquí queda constancia de dos opiniones, la suya y la nuestra. Y que cada uno sepa a que atenerse. Eso sí, si alguien hace esta ruta, excepto por la subida, podría encontrarse perfectamente con el terreno seco, quizás sin espinos y sin árboles caidos.

Manuel Esteban (mesteban77@yahoo.es), el 30.08.2009 nos dice "Quería comentaros que he realizado esta ruta en el mes de agosto y a pesar de bajar poca agua por el arroyo Pradillos, coincido con el comentario que teneis en la web en el sentido de que subir siguiendo el curso del arroyo se ha convertido en algo molesto por falta de mantenimiento de este camino. Hay una alternativa que nos han comentado otros senderistas y que consiste en no llegar al Pradillos sino tomar un camino que asciende antes del raso por la margen derecha pero inicialmente a unos 100 m del arroyo y que está en mucho mejor estado. Por otra parte, nos hemos encontrado con problemas: primero en localizar la Senda Herreros, ya que las marcas blancas y amarillas están muy alejadas del cruce con el camino descrito y hay varias sendas indicadas con montones de piedras que producen confusión; y lo mismo ocurre con la fuente del Acebo. Confio en que estas líneas sirvan para facilitar el ascenso a esta ruta que es preciosa."

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