RUTA nº 029 COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID - Zona 5 Distancia desde Madrid: 33 Kms.
Comunidad Autónoma de Madrid  LA DEHESA DE MONCALVILLO
EL HOMBRE Y LA TIERRA
Este bello encinar de San Agustín del Guadalix es modelo de armonía entre usos humanos y vida salvaje

         Imprimir esta página

San Agustín de Guadalix tiene acceso por la carretera de Burgos (N-I). A 4,5 kilómetros por la M-104 (San Agustín-Colmenar Viejo), surge a mano derecha la pista del Canal de Isabel II y comienza esta excursión. Hay autobuses de Continental-Auto (tel.: 91-314 57 55) desde la plaza de Castilla
resulta recomendable para caminantes de toda edad y condición física, e incluso para los peores días del invierno
Felipe Camarero, Miguel Ángel Bermejo, Mónica Bustillos, Millán Fernández y José Ignacio López son los autores de 'Del Guadalix al Jarama', guía de Los Libros de la Catarata (Fuencarral, 70; tel.: 91-532 05 04) en que se describen otros itinerarios a pie o en bici por las inmediaciones de Moncalvillo. Más información, en el ayuntamiento de San Agustín (tel.: 91-841 8002)
hoja 19-20 (Torrelaguna) del Servicio Geográfico del Ejército, o la 509 del Instituto Geográfico Nacional

Utopía es, etimológicamente, un no-lugar, un sitio que no existe. La naturaleza virgen, al menos en nuestra región, es una utopía. Flaco favor le hacen a la naturaleza los ecologistas radicales que, obnubilados por esa quimera, desean recluir a la especie humana en el campo de concentración de las ciudades. Einstein dijo, en plan 'boutade,' que no se ha demostrado que la humanidad no deba ser exterminada. Pero tampoco hay por qué empeñarse en demostrar lo contrario, sino tratar de vivir con el resto de las especies tomando como modelos aquellos lugares –reales, no utópicos– donde rige un equilibrio casi perfecto. Como la dehesa de Moncalvillo.

En 1459, los señores de Mendoza, que lo eran de Pedrezuela y San Agustín del Guadalix, cedieron la dehesa a ambos pueblos contra un censo anual, con la condición expresa de que no fuera vendida ni dividida. En 1591, empero, Pedrezuela hizo de su parte tantas otras como vecinos eran. “Repartióse la mar e fíçose sal”, que diría el marqués de Santillana. San Agustín, en cambio, mantuvo su palabra, y así es cómo ha llegado hasta nuestros días este monte comunal de 1.350 hectáreas que cubre con prieto manto de encinas y enebros la solana del cerro de San Pedro, derramándose desde los 1.027 metros de la Camorcha hasta los 700 del río Guadalix. Unas 800 cabezas de vacuno y ciento de caballar, pertenecientes a 30 vecinos, pacen en los claros –que no son muchos– del bosque, manteniendo viva la tradición de una cabaña famosa en tiempos por sus toros bravos –alguno queda–, sus caballos de excelente nervio y sus cerdos, los mejores que hubo reinando don Felipe II. Y también se cazan conejos y perdices cuando es tiempo de ello.

Además de por estos aprovechamientos, Moncalvillo se ha señalado históricamente por dar refugio en su espesura a los perseguidos, lo cual no es pequeña utilidad. Como cuando todo el pueblo se emboscó al pasar Napoleón por la carretera de Francia, la N-I del siglo XIX. O como cuando los bandidos Paco Villena y Mariano Balseiro se agazaparon aquí la noche del 27 de abril de 1839, tras haber secuestrado esa misma mañana a los hijos de don Manuel Gaviria, intendente del palacio real. O como cuando, por fin, el político democrático Cristino Martos y el general de la Guardia Civil Teodoro Camino hicieron mutis por el monte durante varias jornadas de 1866, en las revueltas postrimerías del reinado de Isabel II. Los que hoy huimos de la ciudad podemos también refugiarnos en Moncalvillo acercándonos en coche por la carretera que va de San Agustín a Colmenar Viejo. Entre los hitos kilométricos 14 y 15, sale a la diestra una pista de servicio del Canal de Isabel II por la que vamos a echarnos a andar para, tras un centenar de pasos largos, dejar el asfalto y virar a la izquierda por una vía pecuaria –señalizada como tal– que corre anchurosa entre dos cercas de piedra. La selva que cae tras el muro de la derecha es la dehesa de Moncalvillo.

El camino, en suave ascenso, pasa junto a un primera portilla metálica que no franqueamos y, como a tres cuartos de hora del inicio, junto a una segunda que da acceso a la cercana ermita de Navalazarza. Allí, en casa blanca sobre fronda oscura, la Virgen se refugia –ella también– entre el tercer domingo de mayo, que la suben en procesión, y el 8 de septiembre, que se celebra la romería inversa.

De vuelta en la cañada, tardamos otro cuarto en auparnos a la Camorcha, cueto de roca gneísica que es la máxima cota de la dehesa y el mejor observatorio de la fauna que bulle en su interior: el zorro y el gato montés, el búho real y el mochuelo, el abejaruco y la oropéndola, la abubilla y el vencejo, el milano negro y el buitre leonado. La cima pelada del cerro de San Pedro (1.425 metros) queda a nuestras espaldas; enfrente, más allá de la linde del encinar, la vista se explaya por la desolada llanura hasta los arrabales de Madrid, donde el hombre y la tierra son dos completos extraños.

El 08.12.2007 Eduardo Solana (eduardosolana@yahoo.es) nos dice: "Esta mañana he recorrido la ruta 29, en la dehesa de Moncalvillo. Un comentario: en la descripción de la ruta se indica que esta comienza en un desvío de la M-104, entre los hitos kilométricos 14 y 15. Aunque así figura también en la hoja del IGN serie 1:25.000, lo cierto es que han debido balizar la carretera en los últimos tiempos, y el desvío está entre los kilómetros 5 y 6. De hecho, ahora la M-104 tiene 13 kilómetros, así que uno puede llegar a Colmenar sin encontrar los mojones. Lo pongo en vuestro conocimiento por si os es de alguna ayuda. Por cierto, la desviación hacia la ermita de Navalazarza desde la cañada que se menciona en el texto, tiene varios letreros de \"prohibido el paso, ganado suelto\". No tengo claro que el paso a la dehesa sea libre; supongo que queda al arbitrio de cada uno decidir si entra o no."

El 24.09.2011 José Madueño de Castro (jmadu@cedeco.es) nos dice: "....... la ruta 29, Dehesa de Moncalvillo ha sufrido un cambio. Agradezco a Eduardo Solana su aportación, ya que sin él no hubiéramos encontrado la entrada pero no es entre el Km. 4 y 5 sino en el Km 5,3 aproximadamente. Justo al comenzar una cuesta arriba, hay una señal de prohibido adelantar, es desde ahí donde sale a la derecha una vía pecuaria que conecta enseguida a la derecha con una carretera asfaltada que sigue las indicaciones de vuestra web, para meternos en la dehesa y nos lleva a la ermita de Navalazarza". Está más claro que el agua.

.