RUTA nº 131 COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID - Zona 2 Distancia desde Madrid: 92 Kms.
Comunidad Autónoma de Madrid  PICO DE LAS TRES PROVINCIAS
NATURALEZA MUERTA
La ascensión a este cerro de Somosierra permite aún observar los efectos del fuego que arrasó la zona en julio de 1995

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el pueblo de Somosierra está bien comunicado por la carretera de Burgos (N-I). La empresa Continental Auto (tel.: 91-314 5755) ofrece varios servicios diarios de autobús desde la capital
discurre mayormente por pista forestal
Domingo Pliego, en la guía 'La Sierra Pobre' (Editorial Desnivel), describe una pequeña variante de la ascensión propuesta, así como más de 40 excursiones por la zona
mapa 'Sierras de Ayllón y Ocejón', de La Tienda Verde (Maudes, 23 y 38; tel.: 91 534 3257) o en su defecto hoja 19-18 (Prádena) del Servicio Geográfico del Ejército o la 458 del Instituto Geográfico Nacional

Resulta asfixiante la pila de informes inquisitoriales, comunicados candentes y réplicas inflamadas que se redactan todos los años al calor de los incendios forestales: las autoridades culpan a los agricultores y ganaderos; los agricultores y ganaderos, al Gobierno; los silvicultores y papeleros cantan aquello de "pío, pío, que yo no he sido"; y Greenpeace, como es natural, pone verdes a tirios y troyanos. En lo único en lo que están de acuerdo las partes es en usar toneladas de papel reciclado para publicar sus conclusiones, de modo que no sería descabellado sospechar de los fabricantes de este subproducto como presuntos atizadores del fuego... Es broma.

En julio de 1995, las llamas aniquilaron más de 1.200 hectáreas de tierra viva en los montes de Somosierra. Acusar a un particular o a un colectivo del bosquicidio no ha lugar, pues parece probado que fue un rayo el que prendió la mecha. Reparar a estas alturas en que la repoblación de vastas superficies con pinos, si no se alterna con la de otras especies (y no digamos ya si no se desbroza el terreno), garantiza un vistoso espectáculo en caso de incendio, es como acordarse de Santa Bárbara cuando truena. Rendir doliente visita a la Somosierra es acaso la única opción cabal que les queda a los amantes de la naturaleza, aunque sea muerta.

Afirman los etimologistas que somo es prefijo castellano que viene del latín 'summus', que significa superior, y que por lo tanto el topónimo Somosierra habla a las claras de la ubicación de este pueblo en lo más alto de las montañas, pues no hay otro en Madrid –ni casi en toda España– que supere sus 1.434 metros sobre el nivel del mar. Pero además de en alteza, gana este lugar a muchos otros en historia, que fue fundado por árabes, y también en privilegios, como los que les fueron concedidos en 1343 a cuantos vinieron a "poblar e morar" en este puerto estratégico entre las dos mesetas, librándolos de todos los pechos que debían apoquinar. Lo que no supieron ganar los somoserranos fue la clemencia de sus jueces, capaces éstos de condenar en 1585 a María García "por adúltera y quebrantadora de la lealtad matrimonial", sentenciando que fuera sacada de la prisión "caballera en un asno de albarda con voz de pregonero que manifieste su delito", y luego conducida "con una cadena a la garganta y prisiones en los pies y en tablado alto en la plaza pública de la villa sea puesta y entregada a el dicho marido a quien ofendió para que la degüelle y mate públicamente..."

Como tampoco pudieron ganar la batalla contra Napoleón, librada en este paso el día de niebla y de san Andrés de 1808. La iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, barroca aunque asaz restaurada, es cuanto queda aquí de tan luengo pasado. (En ella reside el apostolado de la Carretera, y a fe que no se hallará sitio más a propósito que éste para apostolar a los camioneros, detenidos por la cellisca en los días más ingratos de la sierra). Aunque queda sólo el templo, afuera quedan también los viejos caminos: como aquél que permite subir al pico de las Tres Provincias para echarle un vistazo a las de Madrid, Guadalajara y Segovia, que aquí confinan.

Los interesados en esta ascensión habrán de tomar el ancho camino de tierra que surge hacia levante en el mismo puerto, a unos pasos de la gasolinera. En media hora escasa, ganarán la linde del pinar –macilento aquí, cadavérico allá, como si el otoño hubiese doblegado por fin a las perennes coníferas–, y al cumplirse los tres cuartos, desembocarán tras empinado zigzag en la pista horizontal que recorre todo el macizo a media ladera. Siguiéndola hacia la izquierda, darán en otra hora con una fuente de piedra, y remontando el arroyo que la nutre, se plantarán en la divisoria. Doscientos metros más arriba, a 2.129, se halla la cima del pico de las Tres Provincias, donde una tosca cruz de madera corona estos montes que un rayo vistió de negro.

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