RUTA nº 041 COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID - Zona 1 Distancia desde Madrid: 51 Kms.
Comunidad Autónoma de Madrid  CABEZA DE ARCÓN
EL MEJOR 'PAN-HÓRAMA'
Este cerro señero, entre Miraflores y Bustarviejo, depara la vista más completa del Guadarrama oriental

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a la estación de Miraflores se va por la carretera de Colmenar (M-607), tomando los desvíos a Manzanares, Soto del Real y Miraflores, para seguir finalmente las indicaciones hasta la estación. Como no paran los trenes, la única alternativa al coche son los autobuses de Herederos de J. Colmenarejo (tel.: 91-359 8109), con salida de la plaza de Castilla. En tal caso, la excursión puede terminarse en Bustarviejo, que cae a un par de kilómetros de la fuente del Collado siguiendo el GR-10
trazos de pintura roja y blanca (GR10)
Domingo Pliego es el autor de la guía 'Excursiones a pie por la provincia de Madrid (GR-10)', editada por Desnivel, útil para el trecho que va de Miraflores al cortafuegos de Cabeza de Arcón
mapa 'Sierra de Guadarrama', de La Tienda Verde
para reponer fuerzas a pie de obra, restaurante-asador Fuente del Collado, en el paraje del mismo nombre, a la sombra de Cabeza de Arcón (carretera M-610, km. 8,2; tel.: 91-848 2121)

Estudios realizados por norteamericanos expertos en psicofisiología ambiental han demostrado que la contemplación de escenarios naturales reduce el nivel de cortisol –la hormona madre del estrés–, mejora el funcionamiento del sistema inmune y favorece, por ende, la salud en general. Ello se ha verificado en hospitales: quienes convalecen en habitaciones con vistas al monte precisan menos analgésicos que los que miran a un muro de ladrillo. Y también en cárceles, pues el reo que avizora entre rejas el campo soleado sufre menos migrañas y trastornos digestivos que aquél que, como el prisionero del romance, ni sabe “cuándo es de día, ni cuándo las noches son”. ¿Imagina el Gobierno lo mucho que se recortaría el gasto farmacéutico si, a más de agua clara y ejercicio, se recetasen paisajes?

Si uno fuese ministro de Sanidad –y aun sin serlo–, les recomendaría a los madrileños que subiesen a echar un vistazo desde Cabeza de Arcón. Cumbres más altas que este cerro granítico de 1.560 metros las hay a patadas, pero ya decía Unamuno que “el efecto y la sensación que las montañas nos producen, no crece, ni con mucho, a medida de su altura”; ninguna hay en nuestra región, por lo menos, que ofrezca a la vista tal repertorio de pueblos, valles y montañas en 360 grados a la redonda. Que sea, en sentido estricto, tan panorámica. Y es que, si está demostrado que el paisaje cura, cabe inferir por analogía que el mejor panorama (del griego 'pân-hórama', “todo-lo que se ve”) es la panacea (“todo-remedio”).

Desde Cabeza de Arcón, el observador –girando el cuello de izquierda a derecha y empezando por poniente– otea la mole ingente de la Najarra, la sierra de la Morcuera, el puerto de Canencia, Cabeza de la Braña, el orondo Mondalindo, Bustarviejo acurrucado a sus pies, las crestas mondas de la Cabrera, el vecino monte Pendón, un filín del embalse de Pedrezuela, Guadalix, el cerro de San Pedro, el embalse de Santillana, la Pedriza de Manzanares, el alto de Matasanos y la mole ingente, otra vez, de la Najarra. Un ejercicio éste que, sin forzar, es mano de santo para las cervicales.

El cabezo que domina tamaña porción del Guadarrama oriental se alza señero a manderecha de la carretera de Miraflores a Bustarviejo. De la carretera y de la Cañada Real Segoviana, que siete siglos antes de que cundiera el asfalto era ya camino asaz transitado entre estas dos poblaciones, y aún sigue siendo el dilecto de los paseantes. Trazos de pintura roja y blanca (sendero de gran recorrido GR-10) jalonan esta vía pecuaria en prevención de extravíos y quebraderos de cabeza, lo que representa otra saludable ventaja.

Desde la estación de tren de Miraflores, los excursionistas han de tirar por la calle adoquinada que sube al pueblo y, a un centenar de metros, desviarse a la diestra siguiendo las mentadas señales para, después de rodear las últimas casas, adentrarse en la vaguada del arroyo del Valle. El sendero, que enseguida cambia de margen por un puentecillo de cemento, remonta el curso al arrimo de una amena aliseda –sépase que este arroyo es tributario del Guadalix, o río de los alisos–, hasta entroncar, a una hora del inicio, con una pista que faldea Cabeza de Arcón por la linde del pinar.

En otra hora, y poco antes de llegar a la fuente del Collado –portacho que separa Cabeza de Arcón, al mediodía, de Cabeza de la Braña, al septentrión–, los caminantes toparán un nítido cortafuegos que les permitirá repechar por la umbría del cabezo, ya sin señal alguna, hasta casi ganar la cumbre. Un último esfuerzo, atrochando por el pinar, y se hallarán sentados en el mogote cimero, donde, al tiempo que hacen geografía cantando con un mapa sobre las rodillas los nombres de los montes y pueblecillos circundantes, se aliviarán, como va dicho, del estrés, las jaquecas, los trastornos digestivos y los dolores cervicales. En tres horas. Sin receta. No hace falta que consulten a su farmacéutico. Y es gratis, de momento.

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