. . .
 
 
.
 
.
RUTA nº 015 PROVINCIA DE GUADALAJARA Distancia desde Madrid: 180 Kms.
Castilla-La Mancha  HAYEDO DE TEJERA NEGRA
UN HAYEDO EN LA NEVERA
Este parque natural acoge el mayor bosque de hayas del Sistema Central, una reliquia de la última glaciación

         Imprimir esta página

el Parque Natural de Tejera Negra se encuentra en el noroeste de Guadalajara, casi en la linde con Madrid y Segovia, y tiene acceso yendo por la carretera de Burgos (N-I) hasta pasar el puerto de Somosierra, tomando a continuación la N-110 hasta Riaza y Ayllón, luego la M-114 hacia Atienza y, entre los kilómetros 86 y 85, el desvío a Cantalojas, donde se hallará el registro de visitantes y la pista hacia el hayedo
sendero señalizado con marcas de pintura blanca sobre jalones de madera
el personal que atiende el registro de visitantes, en Cantalojas, proporciona croquis y descripciones pormenorizadas de los principales itinerarios. Más información en la Delegación Provincial de la Consejería de Agricultura de Guadalajara (tel.: 911-22 3300) y en el propio ayuntamiento de Cantalojas. No hay fuentes
es una delicia de frescor en verano y un espectáculo de color en otoño, épocas ambas muy recomendables para acometer esta marcha
mapa 'Sierras de Ayllón y Ocejón', de La Tienda Verde (Maudes, 23 y 38; tel.: 91-534 3257)
existe un itinerario más largo, señalizado con marcas de pintura roja, que remonta el valle del río Zarzas dando vista a una espléndida masa de hayas. Duración aproximada: 5 horas

Hace nueve mil años (otros autores dicen que sólo cinco mil, así que regateando podemos dejarlo en siete mil), las hayas colonizaron la península Ibérica aburridas de ver nevar en sus cuarteles de la Europa central, donde por aquel entonces cundían los glaciares y soplaba un cierzo que afeitaba. En España también hacía un gris, pero menos, de modo que los hayedos pudieron disfrutar durante un par de milenios de unas vacaciones en parajes tan pintorescos como la sierra de Francia o la de Guadarrama. Luego los hielos volvieron a sus polos, las hayas se retiraron al húmido septentrión y en nuestro cálido Sistema Central sólo quedaron como recuerdo el hayedo de Montejo, el del puerto de la Quesera y el de Tejera Negra, los tres en el macizo de Ayllón. (En 1864, don Casiano del Prado detectó hayas todavía más al sur, en Cercedilla y El Paular, mas el hacha se ocupó rápidamente de poner las cosas en su sitio).

Es el macizo de Ayllón un dédalo de montañas ásperas y pizarrosas que se extiende a naciente de Somosierra, en cuyas crestas descarnadas y barrancas agrias se confunden las fronteras –¡y a quién le importan en estas soledades!– de Madrid, Segovia y Guadalajara; a esta última provincia corresponde, según los burócratas, el Parque Natural del Hayedo de Tejera Negra, que en sus 1.641 hectáreas alberga la población de 'Fagus sylvatica' más extensa y preciosa de la España central. Comparado con este gigante, el tan cacareado hayedo de Montejo (250 hectáreas), por el que miles de madrileños beben los vientos y aun se avienen a solicitar permiso con semanas de antelación para pasear durante una mísera hora por el interior de su recinto vallado, es un bonsai digno de lástima.

El anonimato en el que felizmente vegeta el hayedo de Tejera Negra obedece a una razón nada misteriosa: y es que para acceder a él desde Madrid se impone dar un rodeo de bemoles por Somosierra, Riaza y Ayllón, para luego seguir por carreterillas de tercer orden hasta Cantalojas, villorrio del que parte una pista forestal con baches a porrillo, la cual culebrea durante ocho kilómetros trepidantes –nos retiemblan las carnes sólo de recordarlo– hasta llegar al corazón del parque. Allí, a trasmano de autopistas, asadores y demás comodidades con que los capitalinos suelen regalarse, nace la llamada senda de Carretas, un itinerario pedestre señalizado con marcas de pintura blanca sobre jalones de madera que remonta el río Lillas por la margen derecha para, nada más cruzar un regato, tomar monte arriba por el camino que antaño seguían los fabriqueros con sus carros de carbón; de ahí su nombre. Y de ahí también que, al cabo de un rato, el excursionista se tope con una didáctica reconst rucción de una carbonera: una pila de leña, cubierta de retama y arena, preparada a manera de horno para hacer carbón.

Ya en los dominios del hayedo, el caminante habrá de atacar un breve pero pino repecho que le permitirá asomarse a la pradera de Mataredonda, mirador desde el que se atalaya la cuerda de las Berceras y su más alta cima de la peña Buitrera (2.046 metros), así como la fronda tornasolada de las hayas –siempre quedan hojas bermejas del pasado otoño– coloreando las laderas de umbría. Cabeza mojada y pies secos: tal es la prescripción que rige la salud de las hayas. Y precisamente son fuertes pendientes como éstas, expuestas a los vientos húmedos del norte y muy bien drenadas, los únicos enclaves del interior peninsular en que estas reliquias de días más fríos han logrado perdurar, casi cual si los largos inviernos del macizo de Ayllón las conservará como en nevera.

Sin perder de vista las señales, el excursionista seguirá la senda ecológica del parque –entre pinos silvestres, robles melojos, serbales, saúcos, mostajos, tejos...– hasta el collado del Hornillo, y desde aquí, en brusco descenso, regresará a la orilla del río Lillas, donde empieza y acaba esta gira por el bosque que surgió del frío.

El 14.11.2004 rodrigue86@auna.com y que firma como Rafa nos cuenta: "Realizada la ruta de la Senda de Carretas en Tejera Negra, el día 8 de Noviembre de 2004, os comento que la pista de tierra desde el centro de visitantes al aparcamiento está restaurada y no tiene ningún bache. Hay que tener precaución por si te cruzas con algún microbús (como me pasó a mí). Lo que si es un peligro es la carreterilla asfaltada desde la salida de Cantalojas hasta el centro de visitantes, que tiene unos baches (más bien pozos) donde lo menos que te puedes dejar es una rueda o un amortiguador, y para más sufrimiento están colocados de tal manera que alguno te comes. Espero que esta información sea de interés para vosotros y los que os visitan". Dejamos constancia para general conocimiento.

El 29.08.2005 Francisco Román González (francisco.roman@cepsa.com) nos cuenta: " Hice esta ruta el 28 de Agosto de 2005, y quisiera comentar algunas cuestiones para mayor información: el tramo de carretera desde Cantalojas hasta el Centro de Información ya está arreglado, y no tiene ningún bache. La pista forestal desde dicho Centro de Información hasta el aparcamiento sigue en muy buen estado, salvo que es algo estrecha y si hay tráfico hay que tener cierta precaución. Me gustaría proponer otro itinerario por carretera desde Madrid algo más corto, especialmente para los que vivan en la zona Este y Corredor del Henares: por la A2 hasta Guadalajara capital, allí se toma una carretera comarcal por Yunquera de Henares, Humanes y Cogollado hasta Galve de Sorbe, y de allí hasta Cantalojas. Son unos 150 Kms, por carreteras bastante buenas y sin apenas tráfico, aunque los últimos tramos sean de continua subida, pero merece la pena porque además, se puede visitar en el camino, por ejemplo, Cogolludo, Umbralejo, (abandonado en 1971 y hoy rehabilitado por iniciativa pública), y el fantástico castillo de Galve de Sorbe, con unas vistas espléndidas."

.