Los neveros o
ventisqueros son manchas de nieve que persisten hasta el verano en las
laderas altas de la sierra y que, antes de inventarse el frigorífico,
eran usadas para aprovisionar de hielo a la capital y los reales sitios.
Los caminos que seguían los recolectores de nieve y los pozos
donde se conservaba ésta, bien apisonada y al resguardo del sol
y la lluvia, traen refrescantes recuerdos a los excursionistas en el
rigor del estío.
Ventisquero de la Condesa
Junto al Alto de las Guarramillas, en la hoyada que cae a espaldas del
repetidor de la Bola del Mundo, se conserva el largo muro de piedra
que facilitaba la acumulación de la nieve en este ventisquero
del que eran dueños los condes de Manzanares y que, junto con
el de la Estrada y los del Regajo del Pez, todos próximos al
puerto de Navacerrada, fue la principal fuente de hielo de la capital
madrileña a lo largo del siglo XIX. Veranos había en
que más de 500 carretas, alguna cargada con un solo bloque de
3.500 kilos, bajaban a Madrid desde el puerto, empleando para ello
cuatro interminables jornadas en las que, sorprendentemente, sólo
se perdía por fusión entre un 8% y un 10% del gélido
bien. En www.sierraguadarramamanzanares.org se encontrarán varias
rutas a pie por las Guarramillas y un artículo sobre la primitiva
industria del hielo.
San Lorenzo de El Escorial
En las vecindades del monasterio llegó a haber hasta ocho pozos
de nieve, con una capacidad total de más de 500 toneladas. Uno
de ellos se puede ver desde el jardín de los Frailes, al sur del
monasterio: es la chata torre cuadrada de sillería de granito,
coronada por un chapitel de pizarra, que descuella en la esquina contraria
de la alberca. Otro, completamente arruinado, se halla en el puerto de
Malagón. Y hay varios más en el monte Abantos, entre los
que destaca el llamado Pozo Alto de Cuelgamuros, que está a un
kilómetro al noroeste de la cima, a 1.670 metros de altura. Construido
en 1609 y restaurado en 1985, tiene 14,21 metros de profundidad y 8,35
de diámetro, y una capacidad de 230 toneladas. Para visitarlo,
se debe pedir permiso a Patrimonio Nacional (teléfono 918 90 59
05).
Camino de la Nieve
En tiempos de Felipe III, además de buscones, clerizánganos
e hidalgos que no daban ni clavo, había emprendedores como PabloXarquíes, el cual se hizo en 1608 con el suministro de hielo en
la Corte y con una gran fortuna. Tan bien iba el negocio que le permitió costear
la apertura de un camino de carros hasta el puerto de la Morcuera, para
así facilitar la extracción de la nieve de los ventisqueros
del Ratón y del Algodón, ambos situados en las alturas
orientales de Cuerda Larga. Aunque desdibujado por el desuso, las repoblaciones
y las pistas forestales, el camino todavía puede seguirse desde
el puerto de la Morcuera hasta Soto del Real, bajando por la ladera de
la Najarra y la ermita de San Blas. Un mapa y una descripción
detallada de este paseo de 12 kilómetros y 3,5 horas de duración
(sólo ida), se hallará en www.excursionesysenderismo.com
Puerto de los Neveros
De la nieve que se acumula a levante de Peñalara se abastecían
antaño los cafés y botilleros de La Granja, desde donde
era forzoso subir a buscarla atravesando el llamado (por eso mismo) puerto
de los Neveros. Arroyos, praderas y pinares endulzan esta larga ascensión.
Desde la urbanización Caserío de Urgel, en La Granja, subiremos
bordeando la tapia nororiental de los jardines del palacio hasta llegar
a su punto culminante, y luego continuaremos por sendero llano hasta
cruzar el cercano arroyo del Morete. Siguiendo a partir de aquí los
letreros que indican hacia Dos Cabañas y Peñalara, nos
hallaremos después de tres horas en el puerto, a 2.096 metros
de altura, dominando a vista de buitre los bosques de La Granja y el
valle del Lozoya. Dos pasos más allá, a mano derecha, queda
la celestial laguna de los Pájaros. Pormenores en www.juangu.blogspot.com/2005/09/puerto-de-los-neveros.html
El Pozo de la Nieve
En la ladera norte del pico de Casillas, cumbre
del confín oriental de Gredos donde lindan los términos
abulenses de El Tiemblo y Casillas con el madrileño de Rozas del
Puerto Real, se encuentra esta casa-almacén que, gracias a la
restauración acometida en 1998 por el Servicio Territorial de
Medio Ambiente de Ávila, constituye el mejor testimonio de la
industria del hielo en el Sistema Central. Para más interés,
se domina la cabecera del valle de Iruelas, reino pinariego del buitre
negro. Más datos en www.eltiembloenlared.com . |