Los senderos
de gran recorrido (GR) son itinerarios de medio centenar de kilómetros
en adelante, que generalmente discurren por caminos anchos -pistas forestales,
cañadas reales, antiguas calzadas...-, sin grandes pendientes
y, para mayor comodidad, señalizados con trazos de pintura blanca
y roja. Recorren la sierra de Guadarrama por sus dos vertientes, pero
también las que parten del centro mismo de la ciudad.
Sendero GR-10
Uno de los grandes clásicos del senderismo español es este
itinerario de Valencia a Lisboa, que corre 200 kilómetros por
tierras madrileñas, desde Patones hasta San Martín de Valdeiglesias,
bordeando la ladera meridional del Guadarrama. Las serrezuelas de Patones
y La Cabrera, las dehesas de Miraflores y Manzanares, el valle de la
Fuenfría y los pinares del embalse de San Juan son algunos de
los paisajes gloriosos que surca. El tramo más vistoso, empero,
es el que va del puerto de Guadarrama a San Lorenzo de El Escorial por
la cresta de Cuelgamuros. Es una travesía de 20 kilómetros
y unas seis horas, sólo ida. El tramo de Cuelgamuros se explica
paso a paso, con planos y fotografías, en www.trotamontes.org/abantos.htm.
Sendero GR-10.1
Se trata de una variante del anterior, del que se desgaja en el paraje
de El Collado, en Bustarviejo, y con el que vuelve a juntarse en el
puerto de la Fuenfría, en Cercedilla, después de dar
un rodeo de 50 kilómetros por el valle madrileño del
Lozoya y el segoviano de Valsaín. La última parte del
sendero, la más espectacular, conduce del puerto de Cotos al
de la Fuenfría por el camino viejo de El Paular y la umbría
de Siete Picos, atravesando los arroyos que dan origen al Eresma y
el bosque de pinos silvestres más cuidado de España.
Incluyendo la bajada a Cercedilla, es una caminata de 22 kilómetros
y unas seis o siete horas de duración, sólo ida. Tanto
Cotos como Cercedilla están comunicados con trenes de Cercanías
(Renfe, teléfono 902 24 02 02) y autobuses de Larrea (teléfono
91 398 38 05), por lo que no se necesitan vehículos de apoyo
(www.madrid.org/inforjoven)
Senda Real
Inaugurada en octubre de 1999 y homologada poco después como GR-124,
esta ruta senderista, idea feliz de Ecologistas en Acción, invita
a ir de la ciudad a la sierra por el camino más directo. Son 47
kilómetros desde la glorieta de San Vicente hasta el castillo
de Manzanares el Real, rodeando por el este el monte del Pardo, atravesando
los pastaderos de Colmenar y orillando el embalse de Santillana. Desde
el puente medieval que hay señalizado en el kilómetro 38,400
de la carretera M-604, entre Colmenar Viejo y Cerceda, se puede seguir
fácilmente la Senda Real hasta Manzanares paseando entre dehesas
de ganado bravo. Es éste un paseo de 15 kilómetros y cinco
horas de duración, incluida la vuelta por el mismo camino. (www.ecologistasenaccion.org/madrid/natural/senda/real.htm)
Senda de las Merinas
Esta ruta de 53 kilómetros comunica naturalmente la ciudad con
la sierra Oeste, yendo desde la misma glorieta de San Vicente hasta San
Lorenzo de El Escorial, por la Casa de Campo, Pozuelo, Villafranca del
Castillo, Valdemorillo y Zarzalejo. Las vías pecuarias por las
que discurre en todo momento -la vereda de San Antón, la de las
Carreras, la colada del Camino de la Crucijada...- explican su bautismo.
Para una sola jornada, lo más apetecible es pasear desde el barrio
de la estación de Zarzalejo hasta Valdemorillo llevando a una
y otra mano hermosas dehesas de encinas. Al inicio de este recorrido
de 20 kilómetros y seis horas -incluida la vuelta por el mismo
camino-, se pasa junto a las lagunas de Castrejón, en cuyas aguas
someras se refleja la mole granítica de la Machota Chica. El sendero
completo se detalla en www.andarines.com, bajo el epígrafe Una
salida por el oeste.
Sendero GR-88
Se le conoce también como Sendero Segoviano, porque la mayor parte
de él (140 kilómetros) discurre por la falda septentrional
del Guadarrama, entre los términos de El Espinar y Cerezo de Abajo,
siguiendo casi siempre la cañada real de la Vera de la Sierra,
y sólo al final se adentra 45 kilómetros en Madrid para
ir a enlazar con el GR-10 a la altura del Pontón de la Oliva,
en Patones. La carretera se cruza con el sendero GR-88, que invita al
caminante a subir por la Loma Mediana, entre los valles de los ríos
Jarama y Ermito, contemplando el único bosque madrileño
de hayas. En tres horas, se puede alcanzar la divisoria de aguas de la
sierra y asomarse a la llanura segoviana. Información en la Federación
Española de Montaña y Escalada: www.fedme.es |