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| DESTINO nº 442 - COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID | A 57 Kms. de Madrid | |
| ECOPARQUE AVENTURA AMAZONIA | ||
| TARZÁN DE LOS PINOS Puentes, trapecios, redes y tirolinas de más de 100 metros invitan a 'hacer el mono' en las Dehesas de Cercedilla |
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Sólo en la sierra de Guadarrama, acaban de inaugurarse dos: uno en Navafría (Segovia) y otro en Cercedilla, el Ecoparque Aventura Amazonia, que es el primero de Madrid y el que se propone en esta escapada. La idea, como siempre, ha venido de fuera, concretamente de Francia, donde hace más de un lustro que la gozan haciendo el mono. Pero, para calmar a los detractores de lo foráneo, no estará de más recordar que en Madrid existen ilustres precedentes, como los leñadores de Cercedilla que escalaban sin asegurarse a los pinos con sus hachas de dos bocas y cuatro kilos; o como los recolectores de piñas que, en Cadalso y Valdemaqueda, trepaban a los árboles ayudándose de una vara de seis metros acabada en gancho, llamada lata, y pasaban de uno a otro columpiándose con la misma. De ahí, quizá, la expresión "darse un piñazo". En las dehesas de Cercedilla, junto a las piscinas de las Berceas, dentro de un bosque de pinos albares al que peina con raya en medio el arroyo de la Venta, se hallan instalados los más de 60 juegos del Ecoparque, todos ellos sobre árboles maduros de cerca de 40 metros de altura. Habrá que advertir, ahora para calmar a los ecologistas, de que se han empleado materiales naturales —fundamentalmente, madera y cuerda— y plataformas que se ciñen a los troncos sin usar un tornillo, de modo que estos gigantes sufren menos agravio que el que puede inferirles, al hacer su nido, un pico picapinos. La seguridad personal —y, con esto, calmamos a las madres— está garantizada por el uso de un arnés de escalada que va unido mediante dos mosquetones a la denominada línea de vida, un cable de acero irrompible, tipo teleférico. Además, siempre se imparte una clase inaugural, no sólo para enseñar el modo de empleo del material, sino para que todos, niños y adultos, aprendan a valerse Para los niños de 6 a 14 años está pensado el circuito Kids, que discurre a un par de metros de altura y consta de 13 juegos en los que prima el aspecto lúdico: pequeños columpios, caminos de malla, túneles de barriles, saltitos de Tarzán... Mientras que, para los jóvenes y adultos, se reservan tres rutas de dificultad creciente (Aventura, Deportiva y Xtrem), con aparatos realmente exigentes, algunos a 18 metros del planeta. La organización, consciente de que muchos vamos a aferrarnos a los pasamanos con la misma furia que los primeros españoles que atravesaron el puente inca de cuerda sobre el cañón del Apurimac, proporciona guantes. A lo largo, ancho y (sobre todo) alto del Ecoparque se suceden las escaleras, las cuerdas flojas, las pasarelas, los puentes de troncos y los pasos de pato que, como su nombre indica, obligan a caminar con los pies a las nueve y cuarto. Pero la palma de la diversión, con broche de adrenalina, se la llevan la tirolina de más de cien metros con que concluye la ruta de Aventura, el muro de escalada con que arranca la Deportiva y la red vertical, como las que se usan para subir a los mástiles de los grandes veleros, de la Xtrem. Pero todavía hay más. Diseñado por profesionales de recursos humanos y formación, existe un quinto recorrido con juegos de equipo, cuyo objetivo es acrecentar la confianza (más bien poca) entre los compañeros de una empresa, que ésa sí que es una selva. |
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